La historia examina, con curiosidad, cómo se han realizado las distintas sociedades en las formas más disímbolas; la multiplicidad de las culturas, de los quehaceres del hombre, de sus actitudes y pasiones, el abanico entero, en suma, de las posibilidades de la vida humana se despliega ante sus ojos. La sucesión de los distintos rostros del hombre es un espejo de las posibilidades de su condición; al través de ellos puede escucharse lo que hay de común, de permanente en ser hombre. Historia magistra vitae: no porque dicte normas o consejos edificantes, menos aún porque dé recetas de comportamiento práctico, "maestra de la vida" porque enseña, a través de ejemplos concretos, lo que puede ser el hombre.

Ensayo compilado en el libro "Historia, ¿Para Qué?" y editado por Siglo XXI. Página 47 de la decimosegunda edición.


Leave a Reply